La felicidad un bien necesario para la innovación.

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Temprano en mi vida pude darme cuenta de que al mundo le hacía falta más gente feliz, más gente apasionada por despertar en las mañanas e ir a vender ese producto increíble lleno de innovación que les cambiaría la vida a las personas, despertar felices por ir a compartir experiencias, implementar nuevas ideas, conocer a nuevas personas “SALVAR AL MUNDO”.

Es sorprendente lo fácil que se vuelve encontrar a personas caminando en un estado casi automático, motivados por un salario insuficiente que se ha vuelto una necesidad después de terminar en una vida que no esperaban, o que no pudieron o supieron planear.

Durante la introducción de su conferencia en la Universidad de Stanford en el 2005, Steve Jobs decía “The only way to do great work is to love what you do” (La única forma de hacer un trabajo increíble, es amar lo que haces) con esta frase el diferenciaba dos tipos de trabajo, aquellos ordinarios y rutinarios que desde luego son importantes, y aquellos increíbles, desarrollados por personas apasionadas llenas de innovación, con un claro sentido de propósito y por tanto felices, que cambian la forma común en la que se hacen las cosas y que tienen el poder de cambiar la historia.

Estas personas están dotadas con una gran creatividad e imaginación que les permite soñar con mejores alternativas y después implementarlas para mejorar la forma en la que se hacen las cosas, dejando una huella en un mundo.

Esto a la vez los hace personas más felices pues este sentido de responsabilidad y pasión que emerge de su trabajo multiplica su energía y mantiene un alto grado de compromiso y motivación a través del tiempo.

As Kluger (2013) escribió, “las personas felices no solo acumulan bienes; ellos inventan cosas… [Ellos] son también personas generosas.” Esta conclusión nos hace entender dos principios. Primero, la felicidad es una importante cualidad social, propicia la invención, la innovación y por tanto la generación de bienes. Es decir, al mismo tiempo crea empleos, también les da a las personas la oportunidad de utilizar su potencial y motivaciones para ser verdaderos jugadores sociales. Por tanto, un país que se preocupa por la felicidad de su población también estará impulsando un crecimiento económico y social.

En un estado de felicidad las personas son más optimistas, confiadas y están dispuestos a navegar sobre terrenos desconocidos para alcanzar objetivos y crear empresas llenas de innovación de alto impacto.

A la vez esta misma esencia permite contagiar a más personas, estimula a más individuos para atreverse a soñar, a inventar y a crear alternativas que impulsen a la humanidad a nuevos niveles de desarrollo económico, tecnológico y social. Esto refuerza el segundo punto de la frase citada. La gente feliz es generosa, dispuesta a ayudar a otros y generan perspectiva a largo plazo para los demás.

felicidadDespués de analizar este punto tal vez el seguir midiendo el desarrollo de un país con base en el producto interno bruto pueda no ser el mejor estándar y mirar modelos de desarrollo como el de la felicidad interna bruta haga más sentido.

Es importante reconocer que la felicidad sigue siendo un termino demasiado ambiguo, a pesar de los grandes esfuerzos que se han hecho por hacer un análisis epistemológico. Cada cultura, cada región, cada país y aún más cada individuo tiene motivaciones, valores y creencias que lo hacen buscar la felicidad en actividades tan variadas, que estandarizar políticas publicas de felicidad se vuelve un tema de alta complejidad.

Sin embargo, implementar modelos educativos que pongan atención en el análisis introspectivo del individuo asegurará que la búsqueda de la felicidad personal sea prioritaria para las nuevas generaciones, y por tanto se logrará no solo crear un mundo más feliz, si no un mundo donde cada persona se enamore de su día a día, donde el trabajo sea una palabra en desuso y la actividad laboral sea vista como un objetivo de vida que se hace con una motivación personal, pero que logre trascender más allá de los mismos individuos para impulsar el desarrollo de la humanidad.

En fin, soy un fiel creyente de la felicidad como medio para transformar al mundo y BeTrep es mi aportación formal al tema, así junto a un equipo increíble de personas felices, encontramos en el emprendimiento una herramienta para que cada individuo pueda hallar su propio camino, y tenga la oportunidad de aprender a vivir de lo que más ame en el mundo, sin importar que sean arquitectos pero encuentren en la cocina su pasión y quieran vivir de ello, o sean diseñadores pero les apasionen los números, o sean médicos y quieran vivir de enseñar felicidad.

Saludos y vivan bonito.

Dr. Angel Uriel Cruz Reyes

Published on: 27/4/19 20:35